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La gran fusión: cómo convertir dos hogares en uno

La gran fusión: cómo convertir dos hogares en uno



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"Usted está no trayendo 100 cascos de fútbol a nuestra casa! "

"¿Qué hay de ti? ¿Vas a deshacerte de esos cien pares de zapatos?"

La idea de casarse puede ser una dicha. Sin embargo, la realidad de fusionar dos hogares, especialmente cuando ambos han estado solos durante años, puede ser parte Vamos a hacer un trato- Satisface-El choque de los titanes. Entonces, ¿cuáles son algunas formas de estrés para manejar este desafío?

__ Negociar: __ Casado en 2010, un mes antes de cumplir 36 años, Kristi Lawrence encontró el proceso de convertir dos hogares en uno "más abrumador de lo que había previsto". El ejecutivo de marketing con sede en Nuevo México explica: "Salí de mi casa para mudarme a la casa de mi esposo. Estaba acostumbrado a que su casa fuera decorada de cierta manera". Esa "cierta manera" dejó a Kristi sintiéndose un poco como si estuviera perdiendo su identidad. La solución: varias conversaciones durante el primer o segundo año de matrimonio destinadas a incorporar las preciadas posesiones de Kristi en el esquema general de decoración. Kristi dice: "Con el tiempo, nuestra decoración se ha convertido en una maravillosa representación de nosotros".

La palabra clave aquí: evolucionado. Ambas personas necesitan desarrollar un espíritu de apertura y experimentación. Si tu casa fusionada se viera exactamente de la manera que realmente deseabas, ¡probablemente vivirías solo en él!

Desarrolle la mentalidad "Es solo cosas": A diferencia de Kristi, que se mudó a la casa de su novio, el esposo de Amy Schoen se llevó consigo y sus posesiones de toda la vida a su casa. "Ya me había reducido el tamaño de una casa de cuatro habitaciones después de mi divorcio. Así que cuando me casé por segunda vez, a los 42, estaba en el modo de" limpiar mi desorden ", explica el entrenador de vida de Maryland.

Esto se tradujo en que Amy reorganizó el sótano para que su cónyuge pudiera tener su "cueva de hombres" y deshacerse de los muebles de su sala de estar para que los dos pudieran comprar un sofá y una mesa de cóctel juntos. Otra forma en que lo hicieron "su" morada: pintando la sala de estar. "Mi esposo se deshizo de la mayoría de sus muebles y guardó algunas de sus fotos que estaban colgadas en su oficina".

Ser creativo: Samantha Verant llevó la reubicación para el matrimonio a un nuevo nivel: a los 40 años se mudó a Francia para casarse con un viudo con dos niñas preadolescentes. Cuatro años después de este enorme cambio de vida, el autor recuerda: "Llegué a Francia con tres maletas, algunas repletas de pinturas y pequeños objetos de diseño, que colgamos en una pared estéril o colocamos en mesas o mostradores".

Poco a poco, Samantha agregó toques hogareños: cojines, fotos de su boda y de sus hijastras con su madre fallecida. Samantha dice: "Jean Luc y yo tomamos decisiones juntas sobre lo que se va a quedar, lo que se va a ir. Trabajamos dentro de nuestro presupuesto. Estamos tomando la 'fusión' una habitación y un día a la vez".

Sherry Amatenstein, LCSW es ​​una terapeuta matrimonial y autora de la ciudad de Nueva York.